Porque como en casa de uno no se está en ningún sitio, eso ha dicho siempre mi madre, pero tengo que ir a misa, claro, qué va a decir la gente, ¡qué va a decir el cura! Me gustaba ir al colegio pero ya se acabó porque ya no somos niñas y tenemos que aprender a llevar una casa.
Echo de menos las risas. No me gusta hacerme mayor porque ya no puedo jugar por la calle con las amigas. Me lo pasaba muy bien con ellas, eran muy atrevidas y se reían mucho con mis cosas, yo les gustaba y me decían pero qué cosas se te ocurren y se reían. Ahora ya no podemos hacer esas cosas.
A mi amiga María la viene a ver un hombre. Viene de la ciudad y lleva un sombrero muy elegante, es amigo de su padre, aunque ella dice que no, que es el hijo del amigo de su padre, no sé, es muy serio. Cuando estamos solas seguimos hablando igual de nuestras cosas pero cuando llega él mi amiga se pone seria y su madre me mira con mala cara y me dice que me vaya, que tu madre se estará preguntando dónde estás tanto rato en vez de ayudarla con la casa, porque tenemos que aprender a llevar una casa.
A mi lo que me gusta es leer libros en mi cuarto o en el patio del corral, por donde no pasa nadie, que ya sé que huele a animales, y que porqué cierro la puerta del cuarto como si escondiera algo, que me estoy criando como una salvaje y así no me voy a echar novio.
Me gustan los libros de aventuras. Leí uno que me hizo llorar una barbaridad pero aún así me gustó mucho. María dice que cómo es posible que te guste una cosa que te hace llorar, que a ella lo que le gusta es reirse y que el señor este que viene a verla la va a llevar un día a ver un vodevil a la ciudad, que es un teatro en el que te ríes mucho porque los actores hacen cuchufletas y se monta un lío tremendo. Yo me río cuando me lo cuenta pero me quedo triste porque se acabará yendo con ese hombre, que es un hombre muy bien sitiado en la capital, todo un caballero y qué suerte tenemos que se ha fijado en nuestra María.
El libro que me gustó tanto trataba de un caballero medieval que está comprometido por su familia para casarse con una dama a la que no conoce y cuando va a visitarla resulta que ella es muy guapa, por lo que él se alivia un montón, claro, pero entonces conoce y se enamora de otra muchacha que vive también en la villa del padre de la dama, que es un gran señor, claro, por eso ella es una dama. Y pasan un montón de cosas de aventuras y eso, pero el final es muy triste porque él no puede casarse con la muchacha que de verdad le gusta y a ella, como no quiere andar con nadie sino vivir sola y vive sola en una cueva en el bosque, la acusan de bruja y tu ya sabes cómo eran esas cosas antes, así que la queman en la hoguera, por bruja.
Y él se queda muy triste por no poder defenderla de la Inquisición, que eran los curas de entonces.
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