viernes, 16 de septiembre de 2016

Como arroyo recién sembrado madurando en el salto
anhelante de espuma
acunada a través simas eternas
espora de universo añorando tierra.

Con los ojos anegados de luna tanteo la senda ansiosa
de la mano que desgrana.

Y en el temblor del rocío
reflejo en rojo
conteniendo un mar.

El inevitable Ser.

Trágica disyuntiva que sólo tiene un camino
dentro de la cordura.

Naufraga
a merced de las olas
por miedo a nadar.

Alta traición.