domingo, 7 de septiembre de 2014

Caleidoscopio I

      
                                                                                                                                                                         Gracias Nadja.

La luna me llama para que vaya a bailar con ella. Voy al claro del bosque y salto y río y bailo con la luna..., dando vueltas hasta que caigo mareada al suelo.

Los días que sangro ella se me mete dentro y me dice que corra, me aprieta el corazón hasta hacerme llorar y gritar y yo me escondo en mi cueva y me agarro fuerte las piernas contra el pecho hasta que se calma, en mi cueva que nadie conoce, sin nadie que me mire ni me diga que soy tonta.

Porque cuando estoy en mi cueva no tengo miedo, cierro los ojos y me imagino viviendo sola allí, donde guardo mis tesoros. Pero no puedo estar mucho tiempo, porque me vendrían a buscar los hermanos y encontrarían mi casa y me dirían que qué hago allí como una salvaje y se reirían de mí y romperían mis cosas. Me moriría si la descubrieran, tengo que volver con las cabras para que no salgan a buscarme. Me gusta estar en mi cueva porque allí nadie se ríe de mí ni me pregunta en qué ando. En mis cosas y se ríen, tus cosas son la cocina y las cabras.

Me gustan las cabras. Ellas me dejan que las toque porque saben que no les voy a hacer daño, ellas lo saben, ellos se ríen. Yo les hablo con los labios cerrados para que no me peguen ni me llamen loca. Ellas saben que la luna me habla y yo les cuento lo que la luna me cuenta y las cosas que hago cuando estoy en mi casa.

Cuando vuelven las flores a la orilla del río me gusta bailar con el agua. Ella salta sobre las piedras y yo salto con ella y le dejo que me acaricie las piernas. Sólo dejo que me acaricie todo el cuerpo cuando no está la luna, para que nadie pueda verme. Como cuando bailé con el barro y él me acarició y ellos me pegaron. que ya no soy una niña, que tengo que pensar, pero yo pienso muchas cosas sólo que ellos no lo saben, sólo se lo cuento a las cabras y a las flores, cuando vuelven.

Me da miedo ir al río donde se hace grande, les he dicho que es por el agua, ellos dicen que soy una vaga, que no quiero ir a lavar. Yo lo que no quiero es que me miren. Las mujeres me miran y se ríen, pero no me pegan. Cuando pasa el hombre del caballo ellas bajan la cabeza porque nos mira y da vueltas con el caballo pateando alrededor nuestro. Cuando ya se ha ido me vuelven a mirar, pero ya no se ríen, se quedan calladas o me mandan que me vya para la casa con los hermanos. No me gusta ir a lavar.

A mi lo que me gusta es bailar con la luna. Y estar en mi cueva.