Quisiera contar el cuento de aquellos que creyeron
que cuanto más quisieran, más les querrían,
que cuantas menos cosas poseyeran, más cualidades contarían,
que cuantas más creencias tuvieran, menos carencias sentirían.
Quisiera contar el cuento para aquellos que quisieran creer
que cada quien construye su caparazón o su crisálida,
que cada criatura crece para compartir su pequeña vida como su gran creación y
que con cada pequeña creación se enriquece el crisol del Creador.
Quisiera contar este cuento cuando no quisieran escucharlo porque ya todos cuestionaran
cualquier creencia que no acoja lo que sus cuerpos aquejen o sus corazones cobijen,
porque cualquier criatura conociera el creer en sí como su único credo y
que únicamente creyendo en sí contribuye a la Gran Composición.
Quisiera contar este cuento cuando crea en cuanto cuento... ;-)
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